Archivo categoría Opinión

Especial El Pais: Sostenibilidad del Estado de Bienestar

100 ideas para remontar

EL PAÍS

Espana no había alcanzado el sueno de un Estado de bienestar pleno y equiparable a los países más avanzados de Europa cuando la crisis obliga a ajustar el traje y retomar las medidas de un cuerpo ahora empobrecido por el paro y el fracaso del viejo sistema productivo. En cada capítulo urge distinguir lo imprescindible y racionalizar gastos:

SANIDAD Más eficiencia y reformas

– 1. Recetas. Modificar el sistema de copago farmacéutico para que esté vinculado a la renta.

– 2. Presupuesto finalista. El presupuesto para Sanidad, en manos de cada comunidad, debería ser finalista o implantar un mínimo para este capítulo.

– 3. Tabaco y alcohol. Destinar a financiar la Sanidad impuestos como los procedentes del tabaco y el alcohol.

– 4. Farmacia. Rebajar el precio de los medicamentos de patente y fomentar el uso de genéricos.

– 5. Copago. Introducir un pago por consulta u hospitalización para evitar el sobreuso del sistema pero que esté vinculado a la renta.

– 6. Nuevas tecnologías. Analizar las nuevas tecnologías y los nuevos fármacos que se quiera introducir en la cartera de servicios sanitaria a través de criterios de coste y efectividad.

– 7. Unidosis. Reformar el sistema para que se puedan adquirir fármacos por unidades y comprar solo los que se vayan a consumir. Una medida que implantará el Gobierno y que ahorrará 300 millones al año.

– 8. Cibersalud. Potenciar las tecnologías de la información en la sanidad para ahorrar visitas médicas y gastos burocráticos. Así se puede reducir hasta un 30% las visitas al centro de salud.

– 9. Gestión de médicos. Responsabilizar a los médicos de la gestión de la sanidad. Al ser ellos los que recetan y piden pruebas son responsables de la mayor parte del gasto.

– 10. Sueldos profesionales. Cambiar el sistema retributivo de los profesionales médicos para ligarlo a objetivos de eficiencia y calidad.

LA ADMINISTRACIÓN Orden e información

– 11. Autonomía de la Agencia de Evaluación. Dotar a este organismo de medios, autonomía y respaldo legal para valorar la eficacia del gasto público en todas las Administraciones.

– 12. Gestión común. Revisar, -ya sea potenciando en un foro ya creado (conferencia de presidentes) o en uno de nueva creación- qué gastos pueden abaratarse con una gestión común. La central de compras de medicinas puede ser el modelo.

– 13. Objetivos de déficit. Establecer nuevos mecanismos en el Consejo de Política Fiscal y Financiera para garantizar el cumplimiento de los objetivos de déficit pactados entre Gobierno y comunidades e incluir un objetivo de deuda pública por región.

– 14. Información. Anticipar la publicación por el Consejo de Política Fiscal y Financiera de una estimación del resultado de las cuentas autonómicas y del sistema de financiación. Publicación de los planes de reequilibrio y racionalización del sector público, como hace la Comisión Europea con los planes nacionales.

– 15. Reforma del Senado. Culminar la reforma de este órgano en cámara territorial, para debatir en ella subidas o bajadas de impuestos acordadas por todas las comunidades.

– 16. Revisar prioridades. Poner fin al principio de que cada comunidad o gran ciudad necesita un aeropuerto, una universidad… Compartir infraestructuras y servicios del Estado.

– 17. Publicación de estadísticas. Centralizar en el INE la publicación de estadísticas autonómicas, en particular de indicadores sobre la calidad y extensión de los servicios públicos. Coordinar criterios de recogida de datos y publicación con los institutos autonómicos de estadística.

– 18. Aclarar competencias. Acelerar la reforma de la financiación local para aclarar las competencias que corresponden a cada Administración, y permitir a las entidades locales participar en los ingresos de las comunidades.

– 19. Ley de transparencia. Aprobar esta normativa, para dar base legal a las demandas ciudadanas de acceso a la información pública.

EDUCACIÓN Contra el fracaso

– 20. Inversión. Aumentar la financiación en educación como sector que genera crecimiento, con más rendición de cuentas.

– 21. Tutores y refuerzo. Incrementar el esfuerzo inversor en medidas de extensión de la escolarización infantil, o en tutores y grupos de refuerzo en primaria y secundaria. Esto ofrece buenos resultados académicos y tasas apreciables de rendimiento económico de la inversión.

– 22. Formación Profesional. Reforzar la oferta y flexibilizar la entrada a los ciclos de FP de grado medio para conseguir recuperar a buena parte de ese 30% de alumnos que abandonan prematuramente el sistema educativo.

– 23. Mejorar la gestión.

Más controles para evitar que la concertada seleccione a su alumnado. Más incentivos para los buenos profesores y penalizaciones para los malos en la pública.

– 24. Freno a las repeticiones. Eliminar la repetición de curso para luchar contra el fracaso y el abandono escolar. Derivar recursos a clases de refuerzo.

– 25. Diferencia de contenidos. Abrir vías distintas de contenidos para los jóvenes que aspiran a la universidad y los que buscan una formación general.

– 26. Autonomía económica de los colegios e institutos. El gasto educativo es mucho más eficaz y eficiente cuando lo hacen los centros.

– 27. Universidad más cara. Subir los precios de las matrículas universitarias y destinarlos al sistema de becas y ayudas (préstamos). Penalizar la repetición.

– 28. Reordenar la oferta. Organizar la oferta de las universidades concentrando las carreras con menos demanda en pocas facultades para evitar el despilfarro de recursos que provoca que en algunas haya titulaciones con escasos alumnos.

– 29. Menos abandono. De cada 100 euros que se invierten en la universidad pública, 30 se tiran a la basura por culpa del abandono. Proponer a las universidades que de cada dos euros que se ahorren reduciendo las cifras de abandono, uno se destine a programas de mejora de la calidad

– 30. Necesidades profesionales. Adaptar los contenidos de los futuros licenciados a las necesidades profesionales de forma que se mejore su empleabilidad.

ASUNTOS SOCIALES Impuestos y dependencia

– 31. Patrimonio. Recuperar el impuesto sobre el patrimonio para evitar recortes en dependencia.

– 32. Reformas en el copago. Corregir el sistema de recaudación del copago de la dependencia. Modificarlo para los dependientes leves, que deberían pagar más que los graves.

– 33. Cotización. Imponer una cotización específica para dependencia mediante la Seguridad Social, tal y como se hace para las pensiones.

– 34. Ahorro privado. Fomentar planes para la dependencia, como ocurre con los programas de pensiones. Los fondos para pensiones deber ser permeables con los de dependencia.

– 35. Reparto de fondos del Gobierno a las comunidades. Cambiar los criterios y conceder los fondos en función del número de personas dependientes atendidas y del coste de la prestación que reciben.

– 36. Aplazar incorporaciones. Posponer la entrada de dependientes leves en el sistema, prevista para 2011.

– 37. Más servicios. Primar los servicios sobre las ayudas económicas para impulsar el empleo.

– 38. Control. Seguimiento de las ayudas económicas para el cuidador familiar. Verificar si efectivamente cuidan los familiares o personas contratadas con esa paga. Contribuiría a aflorar el empleo sumergido.

– 39. Carga impositiva. Subir los impuestos, tanto el IRPF como el IVA para recaudar más.

– 40. No mover a las personas. Incrementar los servicios de proximidad -las horas/día de ayuda a domicilio y los centros de día-. Esto crearía una cantera de trabajo y serviría al ciudadano donde verdaderamente quiere estar, en su casa.

PENSIONES Reforma a fondo

– 41. Cambios en la jubilación. Elevar la edad legal de jubilación de los 65 años actuales a 67, pero discriminar ese incremento por profesiones, de manera que las más duras puedan reducir la edad de jubilación. Incentivar la permanencia voluntaria en el puesto de trabajo más allá de los 65 años.

– 42. Recalcular pensiones. Subir progresivamente el periodo de cálculo de la pensión (ahora se toman los 15 últimos años de cotización).

– 43. Regular las prejubilaciones. Impedir que las empresas con beneficios puedan acceder a las prejubilaciones.

– 44. Viudedad y orfandad. Adaptar la pensión de viudedad a los nuevos tiempos, de forma que se limite para los cónyuges que trabajan o dispongan de rentas suficientes. A cambio, elevar y ampliar la de orfandad.

– 45. Cotizaciones. Mejorar las cotizaciones eliminando los topes máximo y mínimo que fijan la contribución al sistema de pensiones.

– 46. Aporte del Estado. Financiar toda la parte no contributiva del sistema de pensiones con los Presupuestos, no con cotizaciones. Eso ahorraría 4.000 millones de euros anuales.

– 47. Planes privados. Suscribir planes de pensiones privados si los jubilados aspiran a mantener un nivel de vida similar al que disfrutaban cuando eran activos.

– 48. Planificación futura. Evitar que se planee la pensión impidiendo, por ejemplo, que autónomos que hayan mantenido la cotización mínima durante toda la vida laboral, salvo los últimos 15 años, logren la máxima pensión al jubilarse.

– 49. Mujer. Mejorar el volumen de empleo, en particular mediante la mayor incorporación de la mujer para que el sistema disponga de más cotizantes.

– 50. Reformas. Acometer las modificaciones estructurales necesarias.

INFRAESTRUCTURAS Menos AVE, más logística

– 51. Más racionalidad. Después de una etapa de exuberancia, con proliferación de aeropuertos no siempre rentables y necesarios, revisar prioridades y destinar los recursos a aquellas infraestructuras realmente necesarias y para las que no exista alternativa.

– 52. Acupuntura. Pequeñas actuaciones para interconectar infraestructuras. Si no hay dinero para construir una estación, se pueden poner en servicio una buena red de autobuses que conecten con ella.

– 53. Informes. Políticas de evaluación económica previa y máxima transparencia a la hora de acometer infraestructuras.

– 54. Vigilar los recursos. Supeditar la decisión de una obra al ente que presta los recursos.

– 55. Más capital privado. La gestión puede resultar más eficiente, sin asumir el riesgo de la demanda. Los resultados no deberían depender de los usuarios. Pago por la construcción y el mantenimiento de las obras.

– 56. Frenar el AVE. Paralizar los gastos AVE en el país europeo con más kilómetros en construcción (2.200) y menos usuarios, por ejemplo, que Francia.

– 57. Cercanías y mercancías. La conexión ferroviaria de puertos y la mejora de la red puede favorecer a España como plataforma de distribución.

– 58. Puertos. Especialización de los puertos y conexión a plataformas logísticas.

– 59. AENA. Entrada de la gestión privada en los aeropuertos para reducir la deuda.

– 60. Directiva Eurovignette. Fijar un canon por el paso de vehículos pesados por las redes viarias, al igual que Francia.

EXTERIORES Y DEFENSA Menos gastos, más marca

– 61. Ayuda. Reducir el volumen de la ayuda al desarrollo para adaptarla a la capacidad de gestión.

– 62. Armonización. Coordinar las políticas de ayuda al desarrollo de los países europeos para ahorrar entre 3.000 y 6.000 millones de euros al año.

– 63. Reducir soldados. Adecuar el tamaño del Ejército a las necesidades actuales que requieren menos personal.

– 64. Armas. Revisar los pedidos de carros de combate, fragatas y cazas para ajustarlos a las necesidades reales del Ejército.

– 65. Deshacerse de los excedentes. Vender a terceros el material del Ejército excedentario.

– 66. Recortar las misiones. Reducir la presencia en algunas misiones que no sean estrictamente humanitarias.

– 67. Diplomacia. Intentar aprovechar las sinergias del nuevo Servicio Exterior de la UE para ahorrar en diplomacia.

– 68. Promoción cultural. Mejorar la coordinación entre Administraciones para gestionar la promoción cultural y empresarial en el exterior y evitar duplicidades.

– 69. Alianzas. Asociaciones con países de habla hispana para compartir centros como el Cervantes.

– 70. Imagen de país. Trabajar en una estrategia para modernizar y mejorar la imagen de España en el extranjero, a veces anclada en el pasado.

EMPLEO Y PRODUCTIVIDAD Más flexibilidad

– 71. Fondo para el despido. Creación de un fondo de capitalización individual para el despido o formación, que puede aliviar los costes de despido. En caso de que el trabajador no use los recursos generados los puede disfrutar al jubilarse.

– 72. Despido objetivo. Esclarecer las causas del despido objetivo para facilitar la vía de la rescisión procedente.

– 73. Cuotas. Aumento de la contribución al desempleo para los contratos temporales y rebaja para los indefinidos.

– 74. Negociación colectiva. Eliminación del nivel provincial de la negociación colectiva. Dejar solo dos ámbitos: el sectorial estatal y el empresarial.

– 75. Descuelgue. Mejorar la aplicación de estas cláusulas salariales de los convenios, y los cambios de las condiciones laborales cuando las empresas atraviesen dificultades.

– 76. Inversión pública. Mayor inversión en los servicios públicos de empleo y el acompañamiento del parado en su búsqueda de empleo para que se acorte el periodo de desempleo.

– 77. Búsqueda de empleo.Vinculación real entre la percepción de prestaciones por desempleo y la búsqueda activa de empleo por parte del parado.

– 78. Prestación progresiva. Introducir la progresividad en la protección por desempleo.

– 79. Formación. Incrementar los fondos de las empresas para la formación de los trabajadores, clave de la productividad.

– 80. Conciliación. Mejorar los mecanismos de reducción horaria y salarial (compensado con prestaciones por desempleo) para evitar el despido.

ENERGÍA Verde y racional

– 81. Factura de la luz. Reformar el sistema de fijación de precios de la electricidad para evitar distorsiones, minimizar los beneficios regulatorios de las eléctricas y controlar la factura de la luz.

– 82. El agua cuesta. Aumentar lo que pagan las eléctricas por el uso del agua y de los embalses a la hora de producir electricidad.

– 83. Nucleares. Establecer nuevos impuestos a las centrales nucleares cuyas inversiones están ya recuperadas y destinarlos a financiar energías renovables.

– 84. Menos primas. Reducir las primas a las renovables que se construyan a partir de ahora e imponer recortes a las plantas existentes construidas con primas objetivamente muy altas.

– 85. Guerra al fraude. Perseguir el fraude fotovoltaico y eliminar la retribución a las plantas inscritas fuera de plazo.

– 86. Planificación. Reforzar la planificación energética para evitar la instalación de demasiada potencia, y acelerar la construcción de interconexiones eléctricas con Francia.

– 87. Más renovables. Fomentar las renovables hasta superar el 20% de electricidad en 2020, pero con cupos y límites de retribución para evitar burbujas especulativas e impulsar que no solo se implanten megavatios sino que tengan una industria asociada en España.

– 88. Verdes. Crear un sistema de ayudas públicas que incentive la I+D en renovables.

– 89. Vehículos limpios. Aumentar las ayudas a la compra de coches limpios con un mayor gravamen a los contaminantes.

– 90. Compra de emisiones. Limitar la venta de derechos de emisión de CO2 de la industria a otros países.

MODELO PRODUCTIVO Valor añadido

– 91. Rendimiento y productividad. Reforma de la función pública para incentivar la productividad en lugar de una bajada de sueldos lineal

– 92. Reforma fiscal. Modificarla para incentivar el trabajo de alto valor añadido y la atracción de talento extranjero.

– 93. Quien contamina paga. Imposición tributaria a las actividades menos sostenibles: por ejemplo, impuesto sobre el CO2.

– 94. Apoyo a las pymes. Devoluciones del IVA mensuales para las empresas en sus primeros años de vida.

– 95. Fomento del alquiler. Eliminar la vivienda de protección oficial en propiedad y volcar todos esos recursos en la vivienda pública en alquiler.

– 96. Vivienda en propiedad. Suprimir con carácter general la desgravación fiscal por compra de vivienda; y equiparación para ciertas rentas a la desgravación por alquiler.

– 97. Garantía al arrendador. Fomentar las garantías a los propietarios de viviendas que las ponen en alquiler, y agilizar los procesos de desahucio.

– 98. Inmigración activa. Impulsar una política de inmigración activa que facilite la entrada de aquellos más necesarios por su cualificación.

– 99. Subasta de telefonía. Subastar las nuevas frecuencias de telefonía móvil en vez de otorgarlas por concurso público. Alemania ingresó 4.384 millones hace un mes por este concepto.

– 100. Sí a la banda ancha. Aumento de la capacidad y velocidad de las conexiones de banda ancha y generalización de Internet móvil para fomentar el teletrabajo, la e-administración y el comercio electrónico.

Han participado: Claudi Pérez, Lucía Abellán, María R. Sahuquillo, Emilio de Benito, Alejando Bolaños, Rosario G. Gómez, José Precedo, J. A. Aunión, Amanda Mars, Carmen Morán, Juan Gómez, Luis Barbero, Lourdes Lucio, Cristina Galindo, Manuel V. Gómez, Carmen Sánchez-Silva, Rafael Méndez, Santiago Carcar, Ariadna Trillas, Lluis Pellicer, Luis Doncel y Adrián Soto.

¿Y vosotros que pensáis de todo esto?

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 5.5/10 (2 votes cast)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: +1 (from 1 vote)
Share

6 Comentarios

Bolonia según el decano de ciencias de Vigo

Vídeo protagonizado por un profesor de la Universidad de Vigo, en el que habla sobre la reforma de Bolonia sin pelos en la lengua

¿Y vosotros qué pensáis de esta reforma que ha dado y sigue dando tanto de que hablar?

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 7.0/10 (3 votes cast)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: +1 (from 1 vote)
Share

2 Comentarios

Corto “Lavar, Enjuagar y Centrifugar” de Frederico Teixeira

El Cortometraje”Lavar, Enjuagar y Centrifugar” metáfora sobre el desempleo y la catarsis humana, ganador del concurso MyWorld de la BBC.

Su original vídeo le ha valido ganar el concurso ‘Myworld’ organizado por la cadena británica BBC. En el corto “Lavar, Enjuagar y Centrifugar”, Frederico Teixeira de Sampayo realiza una metáfora sobre el desempleo y la catarsis humana.

El mini-documental relata, desde un punto de vista personal, la cruda realidad de la crisis económica española: “De verdad disfruto de este momento de gentil y cómodo entumecimiento. Lo recomiendo enormemente a los otros cuatro millones y medio de desempleados en España. De qué otra manera podría mantenerme tranquilo cuando veo al Gobierno y a la oposición lavando sin vergüenza su ropa sucia”.

Al concurso de la BBC se presentaron 500 cortos de lectores de todas las partes del planeta y entre los finalistas quedaron obras de Venezuela, Perú y Chile. Los vídeos han formado parte de un programa especial de BBC World que se ha transmitido el domingo 21 Marzo.

Los miembros del jurado valoraron la capacidad de Teixeira de Sampayo de captar en dos minutos la experiencia vital y la desesperación de los desempleados españoles. “Una de las características esenciales de un documental es la capacidad de transmitir datos al mismo tiempo que se aporta un valor estético. No es tarea fácil y a menudo la historia supera el aspecto de la película. Esa tarea se hace aún más difícil cuando se trata de un filme corto de dos minutos. Nuestro ganador, ‘Lavar, enjuagar y centrifugar’, lo logró. Una metáfora visual combinada con un relato poético”, destacó Greg Sanderson, miembro del jurado.

A su juicio, el estilo del ganador “proporciona un telón de fondo apropiado para una historia poderosa y universal que muestra cómo escapar de los momentos más difíciles en la vida”.

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 10.0/10 (1 vote cast)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: +1 (from 1 vote)
Share

No hay Comentarios

Cuenta Nómina de ING Direct – Sin comisiones. Ninguna

Como ya sabes, Cuenta Nómina de ING Direct te ofrece un 3%T.A.E. los 4 primeros meses, con total disponibilidad de su dinero y sin comisiones. Además devuelve cada mes el 2% de los principales recibos domiciliados. Para ello, el primer paso es domiciliar la nómina y los recibos.

Esta cuenta nómina no tiene comisiones de ningún tipo y permite, además, disponer de tarjetas de crédito y de débito gratuitas. También gestiona transferencias nacionales e internacionales de forma gratuita y permite la disponibilidad total del dinero. Todo son ventajas con la Cuenta Nómina de ING Direct, una cuenta nómina que además de ofrecerte múltiples servicios por domiciliar la nómina en ING Direct, te devuelve dinero.

La cuenta NÓMINA del Banco ING DIRECT es una cuenta corriente diferente a otras. Sólo por domiciliar su nómina o pensión podrá disfrutar de todas estas ventajas:

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: +1 (from 1 vote)
Share

,

1 Comentario

Respuesta al Artículo de Opinión “La Dictadura del Funcionario” de D.M.Martín Ferrand

RESPUESTA AL ARTICULO DE OPINION “LA DICTADURA DEL FUNCIONARIADO” DE D. M. MARTIN FERRAND

Sr. Martín Ferrand son muchos ya los comentarios despectivos y miserables que se están lanzando contra los funcionarios, esa casta, como usted los llama de la que yo formo parte. Pero es precisamente su artículo de opinión, por venir de quien viene, todo un profesional del periodismo, al que yo, sinceramente creía, objetivo y sensato, el que me ha encendido sobremanera y no quiero pasar por alto mi oportunidad de respuesta porque no ha podido ser más subjetivo, más insensato y sobre todo, más erróneo en sus planteamientos contra nuestra “casta”.

En primer lugar, ni yo ni ninguno de los muchos compañeros a los que trato nos sentimos ni tenemos porqué sentirnos servidores de nadie, y mucho menos queremos ser servidos. Le aclaro que en mi declaración a Hacienda no consta que sea servidora de nadie, sino una empleada por cuenta ajena; en este caso, mi empresa es la Junta de Andalucía, a la que accedí por cierto tras unas duras oposiciones y que tras, 25 años de servicio como Administrativa (es decir 8 trienios), teniendo un complemento de exclusividad que me obliga a trabajar, como minimo, 110 horas más al año que al personal que no lo tiene y gestionando un Negociado, cobro 1.500 €, de los cuales usted se cree muy dueño de rebajar un 20%.

Comenta que por la crisis es el funcionariado el que tiene que ver disminuidos sus ingresos, ¿por qué?, ¿es que en épocas de “vacas gordas” el Gobierno hace conmigo reparto de beneficios? ¿Está usted quizás dispuesto a darme algo de sus ingresos cuando éstos sobrepasen lo que habitualmente cobra? ¿Está dispuesto acaso a hacerlo algún profesional “libre” de este país?

Le pongo un ejemplo muy concreto. Un vecino de mi bloque, trabajador de la construcción, tan discreto en ingresos como yo hasta el “boom” urbanístico, ha podido invertir y comprar 2 pisos más en Sevilla capital. Es cierto, ahora está en paro y yo y toda mi casta hemos contribuido a que pueda cobrar el subsidio de desempleo, porcentaje que pagamos todos los meses aunque a nosotros no nos haga falta, pues jamás lo cobraremos. Además, usted pretende rebajar mi sueldo un 20% para “repartir”con él y muchos como él que ahora no les va bien. ¿Hablaría usted para que me cediera uno de sus pisos y así dejar la hipoteca del único pisito que poseo y que me está quitando el sueño? Los dos creemos que él no estaría dispuesto, ¿verdad?.Pues yo tampoco a darle un 20% de mi sueldo.

Habla también de que pretendemos vivir sin la incertidumbre que acompaña a otros ciudadanos. Pues sí, Sr. Martín, de eso se trata, aspirar a ser funcionarios es aspirar a poco materialmente en la vida, nunca seremos ricos, pero aspiramos a la estabilidad en el empleo, recurso al que puede aspirar cualquier persona, usted también, aprobando unas oposiciones. Por tanto, si yo he aspirado a “ganar poco y vivir tranquila” es un derecho adquirido y no, no me he adueñado de nada ni considero mi puesto hereditario. Mis hijos se lo tendrán que currar y posiblemente más que los suyos, por venir de una familia más humilde o sencilla como quiera llamarlo. Y es en este punto donde más me enciendo, ¿con qué derecho se cree a proclamar a los cuatro vientos que mis dos hijos (estoy separada) tengan que vivir con un 20% menos de lo que viven?

Ah y yo declaro hasta el último céntimo que gano (y todos sabemos que eso no es así en todas las profesiones, que hay mucha “economía sumergida”), por lo tanto no intente “calentarle” el ánimo a nadie con el hecho de que son los ciudadanos con sus impuestos los que me retribuyen , nosotros también contribuimos y mucho a las arcas del Estado.

Y una cosa más, considero el trabajo de esta casta mucho más importante para el país que el de su profesión, por ejemplo. Si no escribe un dia un artículo no pasa absolutamente nada, pero si mis compañeros de la Sanidad, la Enseñanza, los Cuerpos de Seguridad… no acudieran a su trabajo…

En fin Sr. Martín piense más lo que escribe antes de hacerlo.

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 9.1/10 (45 votes cast)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: +21 (from 27 votes)
Share

3 Comentarios

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

  1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.


VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: +1 (from 1 vote)
Share

,

No hay Comentarios

El jefe español

“Una de las más invariables características españolas, desde tiempos de Viriato y aun más atrás, era la de tener pésimos reyes, generales, caudillos, mandatarios eclesiásticos, gobernantes y jefes: indignos de confianza, abusivos, despóticos, engreídos, soberbios, incompetentes y metepatas.”

“El jefe español –incluidos subjefes o jefes intermedios– se levanta todas las mañanas no pensando en cómo hacer bien su tarea o sacar mejor rendimiento a quienes tiene a sus órdenes (sin explotarlos), sino diciéndose: “Soy jefe, a ver cómo lo hago hoy notar”.”

Estos son dos pequeños párrafos del estupendo artículo de Javier Marías en El País “Caricatura del jefe español (o no tanto)”. Como dice Javier Marías, “Por supuesto que hay excepciones, y que esta descripción de los jefes españoles es una generalización, una caricatura y una exageración. Lo malo de nuestro país es que la realidad siempre acaba imitando a su caricatura, y aun la deja pálida.”

A continuación el artículo completo:

Caricatura del jefe español (o no tanto)

Decía Richard Ford, el viajero inglés que en el siglo XIX recorrió toda España a caballo y en diligencia y cuya magnífica serie de libros al respecto se ha reeditado hace poco aquí sin la alabanza que merece, que una de las más invariables características españolas, desde tiempos de Viriato y aun más atrás, era la de tener pésimos reyes, generales, caudillos, mandatarios eclesiásticos, gobernantes y jefes: indignos de confianza, abusivos, despóticos, engreídos, soberbios, incompetentes y metepatas. Ford celebraba que, de vez en cuando, a este o al otro sus subordinados hubieran acabado pasándolos por las armas tras rebelarse contra ellos, pero lamentaba que tan sabia y justa decisión llegara siempre demasiado tarde, cuando el dirigente había cometido todos los estropicios posibles y había dejado inservible o arruinado lo que quisiera que tuviera a su mando.

Es llamativo que esta característica se mantenga al cabo de los siglos, más aún cuando desde hace tres décadas los responsables políticos son elegidos y no nos vienen impuestos, como sucedió casi siempre a lo largo de nuestra historia. Basta echar un vistazo desapasionado a quienes mandan en los partidos, en el Gobierno, en las Comunidades Autónomas y en los Ayuntamientos para comprobar que poco ha cambiado. La mayoría rivalizan en decir y hacer estupideces dañinas. Pero la cosa va más lejos y alcanza a casi todos los ámbitos, de manera que ya no se sabe qué fue antes, si el huevo o la gallina, esto es: si los que tienen poder o podercillo, los que mandan algo en cualquier sitio, sea un Ministerio o una oficina, están ahí colocados por su inoperancia e imbecilidad, o si bien todo el mundo se vuelve inoperante e imbécil en cuanto se le da algún poder o podercillo. Pero miren a su alrededor, cuantos tengan jefes o eso aún más terrible llamado “jefes intermedios”, o cuantos conozcan a personas que los padezcan, y díganme cuántos sienten un mínimo aprecio por ellos, o admiración si es posible.

Cierto que yo no he tenido apenas, y que, de hecho, a la pregunta de las entrevistas “¿Por qué escribe usted?”, a menudo he respondido: “Para no tener jefe y para no madrugar”. Tuve dos en los años en que di clases, uno en Inglaterra y otro en España. Tal vez fue casualidad, pero el inglés (bueno, galés) era un tipo estupendo y eficaz, respetuoso, con sentido del humor y en absoluto autoritario; jamás se metía en lo que no lo concernía y procuraba que su departamento fuera lo mejor posible. El español, en cambio, fue subdirector durante un tiempo en que, por razones burocráticas, no hubo director, luego era él quien lo dirigía todo en la práctica. Bastó con que de pronto se lo nombrara oficialmente director –nada cambiaba de hecho– para que se hinchara, actuara como una madre superiora y se hiciera celoso de sus subordinados, hasta el punto de preferir que su departamento empeorara con tal de que ninguno destacara.

El jefe español –incluidos subjefes o jefes intermedios– se levanta todas las mañanas no pensando en cómo hacer bien su tarea o sacar mejor rendimiento a quienes tiene a sus órdenes (sin explotarlos), sino diciéndose: “Soy jefe, a ver cómo lo hago hoy notar”. Para él, lo importante no es que las cosas funcionen bien gracias a su trabajo, sino saberse por encima de otros y que esos otros dependan de sus decisiones. Por eso está mucho más atento a sus subalternos que a su quehacer. Les da órdenes arbitrarias y contradictorias para pillarlos en falta, y por supuesto jamás admite, cuando sobreviene el desastre, que éste tenga nada que ver con él, de la misma manera que si alguien de su equipo alumbra una buena idea, se apropiará inmediatamente de ella y acabará creyendo que fue suya. Al jefe español le gusta perorar ante sus empleados, les hace perder el tiempo y los abronca luego por los retrasos que él causa. Nada más ser ascendido y aterrizar en su puesto, decidirá que el mundo empieza con su advenimiento y lo cambiará todo, incluido lo que hasta entonces marchaba. Piensa que debe notarse su aparición al instante, y el ejemplo más nítido de esto lo encontramos en los Ministerios, cuyo cada nuevo inquilino despide a todos los cargos del anterior y deshace cuanto éste hubiera emprendido, fuera acertado o no. El jefe español es incapaz de limitarse a administrar, conservar y mejorar: está siempre lleno de peligrosas iniciativas y de ideas imbéciles, que a menudo sólo anuncia –si puede, a la prensa–, para luego no dar palo al agua. Algunos sí se ponen manos a la obra y el resultado es aún más catastrófico: si, por ejemplo, mandan en un Ayuntamiento, deciden erigir un innecesario polígono industrial junto a las ruinas de Numancia y cargarse un paisaje bimilenario; o excavar túneles y aparcamientos superfluos que destrozan las ciudades; o descatalogar los Jardines de las Vistillas (!) para que la Iglesia construya en su lugar mamotretos (algo tan grave como permitir edificar en el Retiro o en el jardín Botánico, que serían solares apetitosísimos). A Ford no le faltaba razón: llegamos siempre tarde.

Por supuesto que hay excepciones, y que esta descripción de los jefes españoles es una generalización, una caricatura y una exageración. Lo malo de nuestro país es que la realidad siempre acaba imitando a su caricatura, y aun la deja pálida.

Link a El País: Caricatura del jefe español (o no tanto)

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0 (from 0 votes)
Share

No hay Comentarios

¿El fin de la clase media?

Artículo de lectura obligatoria para entender el mundo en el que vivimos. Seguramente no sea el artículo más leído ni el más comentado de la temporada por tratar de temas de calado social y económico. Ya se sabe que pensar por uno mismo y estar bien informado no son objetivos de los políticos de hoy.

“Adiós, clase media, adiós” es como ha titulado Ramon Muñoz a su artículo en El País.

A continuación el artículo completo:

Adiós, clase media, adiós
La recesión golpea con dureza al principal sustento del Estado de bienestar

Ridiculizada por poetas y libertinos; idolatrada por moralistas; destinataria de los discursos de políticos, papas, popes y cuantos se suben alguna vez a un púlpito en busca de votantes o de adeptos; adulada por anunciantes; recelosa de heterodoxias y huidiza de revoluciones; pilar de familias y comunidades; principal sustento de las Haciendas públicas y garante del Estado de bienestar. La clase media es el verdadero rostro de la sociedad occidental. En un mundo globalizado, en el que hasta en el más mísero país siempre se puede encontrar a alguien con suficientes medios para darse un paseo espacial, sólo la preeminencia de la clase media distingue los Estados llamados desarrollados del resto. Los países dejan de ser pobres no por el puesto que ocupan sus millonarios en el ranking de los más ricos -de ser así, México o la India estarían a la cabeza del mundo dada la fortuna de sus potentados-, sino por la extensión de su clase media.

Pero parece que la clase media está en peligro o, al menos, en franca decadencia. Eso piensan muchos sociólogos, economistas, periodistas y, lo que es más grave, cada vez más estadísticos. Como los dinosaurios, esta “clase social de tenderos” -como la calificaban despectivamente los aristócratas de principios de siglo XX- aún domina la sociedad, pero la actual recesión puede ser el meteorito que la borre de la faz de la Tierra. Siguiendo con la metáfora, el proceso no será instantáneo sino prolongado en el tiempo, pero inevitable. La nueva clase dominante que la sustituya bien pudieran ser los pujantes mileuristas, los que ganan mil euros al mes. Tal y como sucedió cuando los mamíferos sustituyeron a sus gigantes antecesores, los mileuristas tienen una mayor capacidad de adaptación a circunstancias difíciles. También se adaptan los pobres, pero no dejan de ser excluidos, mientras que los mileuristas son integradores de la masa social. Por eso se están extendiendo por todas las sociedades desarrolladas.

El mileurismo -un término inventando por la estudiante Carolina Alguacil, que escribió una carta al director de EL PAÍS en agosto de 2005 para quejarse de su situación laboral- ha dejado de ser un terreno exclusivo para jóvenes universitarios recién licenciados que tienen que aceptar bajos salarios para hacerse con un currículo laboral. En los últimos años ha incorporado a obreros cualificados, parados de larga duración, inmigrantes, empleados, cuarentones expulsados del mercado laboral y hasta prejubilados. Se estima que en España pueden alcanzar en torno a los doce millones de personas.

Su popularidad es tan creciente que ya hay varios libros dedicados exclusivamente a los mileuristas, tienen web propia y hasta película. Se llama Generazione 1.000 euro, una producción italiana que se acaba de estrenar. Cuenta la historia de un joven licenciado en matemáticas que malvive en una empresa de mercadotecnia y se enamora de otra mileurista. Basa su argumento en el libro con el mismo título que triunfó gracias a las descargas gratuitas de Internet (la gratuidad de la Red es una de las pocas válvulas de escape de los mileuristas).

Hasta los políticos comienzan a mirar hacia ellos. Las medidas anunciadas por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el debate del estado de la nación, aunque luego descafeinadas, parecen ser las primeras especialmente diseñadas para mileuristas: equiparar las ayudas al alquiler, eliminar para las rentas medias la desgravación de la vivienda (¡el pisito, icono de la clase media española!), bonos de transportes desgravables y, sobre todo, máster gratis sin límite para graduados en paro. Másteres, estudios de posgrado, doctorados, idiomas…, el signo de identidad de esta generación Peter Pan, dicen que la mejor preparada de la historia pero cuya edad media de emancipación del hogar familiar está a punto de alcanzar los 30 años.

La estadística da cuenta cada vez de forma más fehaciente de la pujanza del mileurismo frente a la bendita clase media. Uno de los datos más reveladores se encuentra en la Encuesta de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística (INE), un informe cuatrienal pero que desnuda la realidad sociolaboral como ninguna otra. Según la misma, el sueldo medio en España en 2006 (última vez que se realizó) era de 19.680 euros al año. Cuatro años antes, en 2002, era de 19.802 euros. Es decir, que en el periodo de mayor bonanza de la economía española, los sueldos no sólo no crecieron, sino que cayeron, más aún si se tiene en cuenta la inflación.

Si nos remontamos a 1995, la primera vez que se llevó a cabo la encuesta, la comparación es aún más desoladora. El salario medio en 1995 era de 16.762 euros, por lo que para adecuarse a la subida de precios experimentada en la última década, ahora tendría que situarse en torno a los 24.000 euros. Se trata del sueldo medio, que incluye el de los que más ganan. Por eso convendría tener en cuenta otro dato más esclarecedor: la mitad de los españoles gana menos de 15.760 euros al año, es decir, son mileuristas.

Los sueldos se han desplomado pese a la prosperidad económica e independientemente del signo político del partido en el poder en los últimos años (desde 1995 han gobernado sucesivamente PSOE, PP y nuevamente PSOE). La riqueza creada en todos esos años ha ido a incrementar principalmente las llamadas rentas del capital.

Algunos dan definitivamente por muerta la clase media. Es el caso del periodista Massimo Gaggi y del economista Eduardo Narduzzi, que en su libro El fin de la clase media y el nacimiento de la sociedad de bajo coste (Lengua de Trapo) vaticinaban la aparición de un nuevo sistema social polarizado, con una clase tecnócrata reducida y crecientemente más rica en un extremo, y en el otro un “magma social” desclasado en que se confunden las antiguas clases media y baja, definidas por una capacidad de consumo muy limitado, a imagen y semejanza de los productos y servicios que les ofrecen las compañías low cost (bajo coste) como Ikea, Ryanair, Mc Donald’s, Zara o Skype.

“Nosotros hablábamos de la aparición de una clase de la masa, es decir, de una dimensión social sin clasificación que de hecho contiene todas las categorías, con excepción de los pobres, que están excluidos, y de los nuevos aristócratas. La clase media era la accionista de financiación del Estado de bienestar, y su desaparición implica la crisis del welfare state, porque la clase de la masa ya no tiene interés en permitir impuestos elevados como contrapartida política que hay que conceder a la clase obrera, que también se ha visto en buena parte absorbida por la clase de la masa. La sociedad que surge es menos estable y, como denunciábamos, potencialmente más atraída por las alarmas políticas reaccionarias capaces de intercambiar mayor bienestar por menos democracia. También es una sociedad sin una clara identidad de valores compartidos, por lo tanto, es oportunista, consumista y sin proyectos a largo plazo”, señalan los autores a EL PAÍS.

El declive de la clase media se extiende por todo el mundo desarrollado. En Alemania, por ejemplo, un informe de McKinsey publicado en mayo del año pasado, cuando lo peor de la crisis estaba aún por llegar, revelaba que la clase media -definida por todos aquellos que ganan entre el 70% y el 150% de la media de ingresos del país- había pasado de representar el 62% de la población en 2000 al 54%, y estimaba que para 2020 estaría muy por debajo del 50%.

En Francia, donde los mileuristas se denominan babylosers (bebés perdedores), el paro entre los licenciados universitarios ha pasado del 6% en 1973 al 30% actual. Y les separa un abismo salarial respecto a la generación de Mayo del 68, la que hizo la revolución: los jóvenes trabajadores que tiraban adoquines y contaban entonces con 30 años o menos sólo ganaban un 14% menos que sus compañeros de 50 años; ahora, la diferencia es del 40%. En Grecia, los mileuristas están aún peor, ya que su poder adquisitivo sólo alcanza para que les llamen “la generación de los 700 euros”.

En Estados Unidos, el fenómeno se asocia metafóricamente a Wal-Mart, la mayor cadena de distribución comercial del mundo, que da empleo a 1,3 millones de personas, aplicando una política de bajos precios a costa de salarios ínfimos -la hora se paga un 65% por debajo de la media del país-, sin apenas beneficios sociales y con importaciones masivas de productos extranjeros baratos procedentes de mercados emergentes, que están hundiendo la industria nacional. La walmartización de Estados Unidos ha sido denunciada en la anterior campaña presidencial tanto por los demócratas como por los republicanos. El presidente Barak Obama creó por decreto la Middle Class Task Force, el grupo de trabajo de la clase media, que integra a varias agencias federales con el objeto de aliviar la situación de un grupo social al que dicen pertenecer el 78% de los estadounidenses. El grupo tiene su propia página web y su lema: “Una clase media fuerte es una América fuerte”.

Hacen falta más que lemas para salir de la espiral que ha creado la recesión y que arrastra en su vórtice a una clase media debilitada hacia el mileurismo o tal vez más abajo. En Nueva York, 1,3 millones de personas se apuntaron a la sopa boba de los comedores sociales en 2007. Apenas un año después, tres millones de neoyorquinos eran oficialmente pobres. Los pobres limpios, como se denomina a los que han descendido desde la clase media, también comienzan a saturar los servicios sociales en España. Las peticiones de ayuda en Cáritas han aumentado un 40%, y el perfil social del demandante empieza a cambiar: padre de familia, varón, en paro, 40 años, con hipoteca, que vive al día y que ha agotado las prestaciones familiares.

Con el propósito de tranquilizar a la población, los dirigentes han comenzado a hablar de “brotes verdes” para designar los primeros signos de recuperación. Pero ésta no es una crisis cualquiera. Howard Davidowitz, economista y presidente de una exitosa consultora, se ha convertido en una estrella mediática en Estados Unidos al fustigar sin piedad el optimismo de la Administración de Obama. “Estamos hechos un lío y el consumidor es lo suficientemente listo para saberlo. Con este panorama económico, el consumidor que no se haya petrificado es que es un maldito idiota. Esta crisis hará retroceder al país al menos diez años y la calidad de la vida nunca volverá a ser la misma”.

La marcada frontera que separaba la clase media de la exclusión y de los pobres se está derrumbando a golpes de pica como lo hizo el muro de Berlín, y algunos se preguntan si tal vez la caída del telón de acero no haya marcado el inicio del fin de conquistas sociales y laborales que costaron siglos (y tanta sangre), una vez que el capitalismo se encontró de repente sin enemigo.

Al margen de especulaciones históricas, lo cierto es que la desigualdad crece. En España, la Encuesta de Condiciones de Vida, realizada en 2007 por el INE, señalaba que casi 20 de cada 100 personas estaban por debajo del umbral de la pobreza. El último informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social en España, de Cáritas, resaltaba que hay un 12,2% de hogares “pobres integrados”, esto es, sectores integrados socialmente pero con ingresos insuficientes y con alto riesgo de engrosar las listas de la exclusión. Su futuro es más incierto que nunca, y muchos hablan de un lento proceso de desintegración del actual Estado de bienestar.

Otros expertos son mucho más optimistas y descartan que se pueda hablar del fin de clase media. “Es una afirmación excesivamente simplista que obvia algunos de los grandes avances que ha registrado la sociedad española en el largo plazo. Las crisis comienzan perjudicando a los hogares con menores ingresos y menor nivel formativo, para extender posteriormente sus efectos al resto de grupos. Y aunque mantenemos niveles de desigualdad considerablemente elevados en el contexto europeo estamos todavía lejos de ser una sociedad dual”, señala Luis Ayala, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos y uno de los autores del informe FOESSA.

El catedrático de Estructura Económica Santiago Niño Becerra ha saltado a la fama editorial por su libro El crash de 2010 (Los Libros del Lince), en el que afirma que la crisis no ha hecho más que empezar y que será larga y dura. A la pregunta de cómo va a afectar esta debacle a la clase media, contesta: “El modelo de protección social que hemos conocido tiende a menos-menos porque ya ha dejado de ser necesario, al igual que lo ha dejado de ser la clase media: ambos han cumplido su función. La clase media actual fue inventada tras la II Guerra Mundial en un entorno posbélico, con la memoria aún muy fresca de la miseria vivida durante la Gran Depresión y con una Europa deshecha y con 50 millones de desplazados, y lo más importante: con un modelo prometiendo el paraíso desde la otra orilla del Elba. La respuesta del capitalismo fue muy inteligente (en realidad fue la única posible, como suele suceder): el Estado se metió en la economía, se propició el pleno empleo de los factores productivos, la población se puso a consumir, a ahorrar y, ¡tachín!, apareció la clase media, que empezó a votar lo correcto: una socialdemocracia light y una democracia cristiana conveniente; para acabar de completar la jugada, esa gente tenía que sentirse segura, de modo que no desease más de lo que se le diese pero de forma que eso fuese mucho en comparación con lo que había tenido: sanidad, pensiones, enseñanza, gasto social… que financiaban con sus impuestos y con la pequeña parte que pagaban los ricos (para ellos se inventaron los paraísos fiscales). Todo eso ya no es necesario: ni nadie promete nada desde la otra orilla del Elba, ni hay que convencer a nadie de nada, ni hay que proteger a la población de nada: hay lo que hay y habrá lo que habrá, y punto. Por eso tampoco son ya necesarios los paraísos fiscales: ¿qué impuestos directos van a tener que dejar de pagar los ricos si muchos de ellos van a desaparecer y si la mayoría de los impuestos de los que quieren escapar van a ser sustituidos por gravámenes indirectos?”.

Y es que frente a la extendida idea de que la mejor forma de favorecer el bienestar es conseguir altas tasas de crecimiento y de creación de empleo, en los momentos de máxima creación de empleo la desigualdad no disminuyó. Al contrario, desde el primer tercio de los años noventa la pobreza no ha decrecido. Los salarios crecen menos que el PIB per cápita. El último informe mundial de salarios de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) destaca que entre 2001 y 2007 crecieron menos del 1,9% en la mitad de los países. En España, el aumento real fue casi cero, como en Japón y Estados Unidos. Para 2009, la OIT pronostica que los salarios crecerán sólo un 0,5%.

En España hay un dato aún más revelador del vértigo que siente la clase media cuando se asoma al abismo de inseguridad que le ofrece esta nueva etapa del capitalismo. El número de familias que tiene a todos sus miembros en paro ha sobrepasado el millón. Y peor aún, la tasa de paro de la persona de referencia del hogar -la que aporta más fondos y tiene el trabajo más estable- está ya en el 14,5%, muy similar a la del cónyuge o pareja (14,4%), cuyo sueldo se toma como un ingreso extra, mientras que la de los hijos se ha disparado cinco puntos en el primer trimestre y está en el 26,8%.

Luis Ayala constata que, por primera vez desde mediados de los años noventa, al inicio de esta crisis hemos asistido a tres cambios claramente diferenciales respecto al modelo distributivo en vigor en las tres décadas anteriores: la desigualdad y la pobreza dejaron de reducirse (aunque no aumentaron) por primera vez desde los años sesenta; por primera vez en muchos años la desigualdad no disminuyó en un contexto de crecimiento económico, y a diferencia de lo que sucedió con la mayoría de los indicadores macroeconómicos (PIB per cápita, déficit público, desempleo, etcétera), durante este periodo se amplió el diferencial con la UE desde el punto de vista de desigualad.

“Si en un tiempo de mareas altas no disminuyó la desigualdad, cabe contemplar con certeza su posible aumento en un periodo de mareas bajas. La evidencia que muestran varios estudios de cierta conexión entre determinadas manifestaciones del desempleo y la desigualdad y la pobreza obligan, inevitablemente, a pensar en un rápido aumento de la desigualdad y de las necesidades sociales. Así, tanto el número de hogares en los que todos los activos están en paro como la tasa de paro de la persona principal del hogar son variables más relacionadas con la desigualdad que los cambios en las cifras agregadas de empleo. La información más reciente que ofrece la EPA deja pocas dudas: en ninguno de los episodios recesivos anteriores crecieron tan rápido ambos indicadores, por lo que cabe pensar en aumentos de la desigualdad y de la pobreza monetaria muy superiores a los de cualquier otro momento del periodo democrático”, afirma Ayala.

En efecto, estos datos demolen en parte el viejo bastión español frente a la crisis: el colchón familiar. ¿Cómo van a ayudar los padres a los hijos si comienzan a ser los grandes protagonistas del drama del desempleo? El profesor Josep Pijoan-Mas, del Centro de Estudios Monetarios y Financieros (CEMFI), en el artículo Recesión y crisis (EL PAÍS, 15 de marzo), observaba una preocupante similitud entre esta recesión y la de 1991-1994, cuando el paro trepó hasta el 24%. “Los datos muestran que el aumento de la desigualdad en el ámbito individual se amplifica cuando agrupamos los datos por hogares. Esto sugiere que, contrariamente a la creencia popular, la familia no es un buen mecanismo de seguro en España: cuando un miembro del hogar experimenta descensos de renta, lo mismo sucede al resto de miembros del hogar”, indica.

Afirmar a simple vista que, por primera vez desde la II Guerra Mundial (la Guerra Civil en España), las nuevas generaciones vivirán peor que la de sus padres puede parecer osado. Nunca tantos jóvenes estudiaron en el extranjero (gracias a las becas Erasmus), viajaron tanto (gracias a las aerolíneas low cost) o prolongaron tanto su formación. Pero se trata de una sensación de riqueza ilusoria, apegada al parasitismo familiar. El número de jóvenes españoles que dispone de una independencia económica plena disminuyó desde el 24% en 2004 al 21% en 2008, según el último informe del Instituto de la Juventud (Injuve). El proceso es general en toda Europa. El número de “viejos estudiantes” ha crecido a un ritmo vertiginoso en los últimos años. Así, el 15% del total de estudiantes de la Unión Europea (entendiendo por tales los que dedican todo su tiempo a la formación) tiene ya más de 30 años, según el Informe de la Juventud de la Comisión Europea de abril pasado.

Cuando esos maduros estudiantes se incorporan al mercado laboral les esperan contratos temporales, tal vez para siempre. Y es que según el informe de la UE, el porcentaje de personas que tenía un contrato temporal y no podía encontrar uno fijo se incrementa con la edad. Del 37%, entre los 15 a los 24 años, hasta el 65%, entre los 25 los 29. Atrapados en la temporalidad de por vida, van desengañándose de encontrar algo mejor a medida que envejecen. Muchos cuando rondan la treintena ya están resignados a su suerte.

“Desde luego es la generación que menos periodos de adultez va a tener. Pueden entrar en el mercado laboral a los 33 años y encontrarse con un ERE a los 50 o directamente con la prejubilación. El problema es que ofertamos puestos de trabajo que puede hacer cualquiera. Por eso, curiosamente, los jóvenes van a responder a la crisis dependiendo de las posibilidades que tengan de esperar y formarse adecuadamente. Y en eso es decisivo el poder adquisitivo de los padres y su nivel educativo”, señala el sociólogo Andreu López, uno de los autores del último informe de Injuve.

El drama laboral no sólo lo sufren los jóvenes. Puede que los miles de trabajadores que están perdiendo su empleo vuelvan al mercado laboral cuando la crisis escampe, pero no con las mismas condiciones. Por ejemplo, la ingente masa laboral de la construcción que ha sostenido la economía española deberá ocuparse en otros sectores. “Todo lo que aprendieron a hacer trabajando en los últimos años les valdrá de poco o nada. Por tanto, no es de esperar que sus salarios sean muy altos cuando encuentren nuevos empleos. De hecho, la evidencia empírica disponible para Estados Unidos muestra que los desempleados ganan menos cuando salen de un periodo de desempleo y que dicha pérdida salarial es mayor cuanto más largo ha sido el periodo de desempleo”, indicaba el profesor Pijoan-Mas.

Los gobernantes han encontrado un bálsamo de Fierabrás contra el paro y la precariedad laboral: innovación y ecología. Los empleos que nos sacarán de la crisis estarán basados en el I+D+i. Es lo que Zapatero ha llamado el nuevo modelo productivo. Sin contar con que los sectores tecnológicos no son muy intensivos en mano de obra, la premisa parte en cierta forma de una falacia: la de pensar que los países emergentes se quedaran parados mientras convertimos los cortijos andaluces en factorías de chips ultraconductores y laboratorios genéticos.

La globalización también ha llegado al I+D+i. La India, por ejemplo, produce 350.000 ingenieros al año (los mejores en software de todo el mundo), anglófonos y con un salario medio de 15.000 dólares al año, frente a los 90.000 que ganan en Estados Unidos. Por su parte, China está a punto de convertirse en el segundo inversor mundial en I+D. “Cuando despertemos de la crisis en Europa, descubriremos que en la India y en China producen muchas más cosas que antes”, avisa Michele Boldrin, catedrático de la Washington University.

Ante este clima de inseguridad y falta de perspectivas, no es de extrañar que el 45,8% de los parados esté considerando opositar y el 14,6% ya esté preparando los exámenes, según una encuesta de Adecco. Ser funcionario se ha convertido en el sueño laboral de cualquier español, y puede ser el último reducto de la clase media. El único peligro es que su factura es crecientemente alta para un país en el que se desploman los ingresos por cotizaciones sociales y por impuestos ligados a la actividad y a la renta. La última EPA refleja que los asalariados públicos han crecido en un año en 116.200 personas, sobrepasando por primera vez la cifra de tres millones.

El coste total de sus salarios alcanzará este año los 103.285 millones de euros, según datos del Ministerio de Política Territorial. Cada funcionario le cuesta a cada habitante 2.400 euros, el doble si consideramos sólo a los asalariados. ¿Puede permitirse una economía tan maltrecha una nómina pública que consume el equivalente al 10% de la riqueza nacional en un año?

Un panorama tan sombrío para amplias capas de la población puede sugerir que pronto se vivirán enormes convulsiones sociales. Algunos advierten de un resurgimiento de movimientos radicales, como el neofascismo. Por el momento, nada de eso se ha producido. Las huelgas generales convocadas por los sindicatos tradicionales en países como Francia o Italia no han tenido consecuencia alguna, porque los más damnificados -parados y mileuristas- no se sienten representados por ellos.

En España, ni siquiera se han convocado paros. Y los llamados sindicatos de clase van de la mano del Gobierno al Primero de Mayo e invitan al líder de la oposición a sus congresos. Un marco demasiado amigable con el poder político teniendo detrás cuatro millones de parados y casi un tercio de los asalariados con contrato temporal.

Puede que no sea muy romántico advertir de que, tampoco esta vez, seremos testigos de una revolución, pero es muy probable que la caída del bienestar se acepte con resignación, sin grandes algaradas, ante la indiferencia del poder político, que llevará sus pasos hacia la política-espectáculo, muy en la línea de algunas apariciones de Silvio Berlusconi o Nicolas Sarkozy, cuya vida social tiene más protagonismo en los medios de comunicación que las medidas que adoptan como responsables de Gobierno.

En esa línea, Santiago Niño Becerra considera que hoy por hoy “la ideología prácticamente ha muerto”, y gradualmente, evolucionaremos hacia un sistema político en el que un grupo de técnicos tomará las decisiones y “la gente, la población, cada vez tendrá menos protagonismo.

“Conceptos como funcionarios, jubilados, desempleados, subempleados, mileuristas, undermileuristas irán perdiendo significado. Con bastante aceleración se irá formando un grupo de personas necesarias que contribuirán a la generación de un PIB cuyo volumen total decrecerá en relación al momento actual, personas con una muy alta productividad y una elevada remuneración (razón por la cual su PIB per cápita será mucho más elevado que el actual), y el resto, un resto bastante homogéneo, con empleos temporales cuando sean necesarios, dotados de un subsidio de subsistencia (el nombre poco importa) que cubra sus necesidades mínimas a fin de complementar sus ingresos laborales. La recuperación vendrá por el lado de la productividad, de la eficiencia, de la tecnología necesaria; pero en ese trinomio muy poco factor trabajo es preciso. Pienso que la sociedad post crash será una sociedad de insiders y outsiders: de quienes son necesarios para generar PIB y de quienes son complementarios o innecesarios”.

Una impresión bastante similar a la de los italianos Gaggi y Narduzzi que, en su último libro, El pleno desempleo (Lengua de Trapo, 2009), dibujan un marco sociolaboral sin beneficios contractuales, baby boomers (la generación que ahora tiene entre 40 y 60 años) resistiéndose a jubilarse, contratos temporales de servicios y autónomos sin seguridad. Y pese a todo, una masa social amorfa y resignada.

“La masa del siglo XXI es una forma social figurada no material en el sentido de que no es fácil ver las concretas manifestaciones políticas o sociales en la calle, mientras que es normal identificar conductas o comportamientos masificados como la utilización de Google o la pasión por el iPhone. Esto significa que cuatro millones de desempleados son hoy menos peligrosos de lo que lo eran en 1929, porque no hay una ideología política que contextualmente cohesione y aglutine el malestar y la disensión. Y también los sindicatos se han debilitado. La crisis actual rechaza amablemente lo que decíamos en nuestro ensayo del año pasado: el mercado de trabajo se desestructura y se flexibiliza hasta el punto de que aparecen como desocupados de hecho la mayoría de los trabajadores. Es el triunfo del factor de la producción capital, que aparentemente está en crisis, pero que en realidad se aprovecha de la crisis para dar el empujón final a las últimas, y pocas, certezas de los trabajadores”, señalan.

Hace cuatro años, Carolina Alguacil hizo una definición precisa y certera cuando acuñó el término de mileurista. “Es aquel joven licenciado, con idiomas, posgrados, másteres y cursillos (…) que no gana más de mil euros. Gasta más de un tercio de su sueldo en alquiler, porque le gusta la ciudad. No ahorra, no tiene casa, no tiene coche, no tiene hijos, vive al día… A veces es divertido, pero ya cansa”. Si hubiera que reescribir ahora esa definición sólo habría que añadir: “El mileurista ha dejado de tener edad. Gana mil euros, no ahorra, vive al día de trabajos esporádicos o de subsidios y, pese a todo, no se rebela“.

Objetivo: la ‘generación tapón’

Internacionalmente se les conoce como baby boomers. En España, le llaman generación tapón y abarca a los nacidos en las décadas de los cincuenta y sesenta, coincidiendo con un boom de la natalidad. Acaparan casi todos los puestos de responsabilidad en la política, los negocios e, incluso, la vida cultural, taponando el acceso a las nuevas generaciones, se supone que mejor formadas.

En el plano laboral, ocupan los trabajos fijos, mejor pagados, protegidos por derechos laborales y sindicatos poderosos, mientras los mileuristas sufren la precariedad y la temporalidad. Los trabajadores con un contrato temporal tuvieron un salario medio anual inferior en un 32,6% al de los indefinidos (Encuesta Estructura Salarial 2006).

Pero no todos los cuarentones son triunfadores o acomodados padres de familia. También ellos sufren su propia dualidad. Los salarios entre ejecutivos y empleados se han agrandado en los últimos años. El salario anual de los directores de empresas de más de diez trabajadores fue superior en un 206,6% al salario medio en 2006.

En tiempos de recesión, los ojos se vuelven hacia ellos. Además de ser el objetivo de los ERE, bajadas de salarios o el recorte de prestaciones, los baby boomers serán los principales paganos con sus impuestos del creciente endeudamiento que están acometiendo los Estados para sortear la crisis. Y eso sin contar la amenaza de la inviabilidad de sus pensiones cuando lleguen a la edad de jubilación, de la que no paran de advertir los malos augures como el FMI. Pero además de una carga laboral son también el principal sostén del consumo. Así que cuidado con quitar el tapón, no vaya a ser que se vaya el gas.

Artículo de Ramón Muñoz publicado en El País el 31 de Mayo de 2009.

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0 (from 0 votes)
Share

No hay Comentarios

Lo que ocurre por olvidar la historia

“El presupuesto debe equilibrarse,el Tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada y la ayuda a otros países debe eliminarse para que ”Roma” no vaya a la bancarrota.

La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa del Estado..”

Cicerón, Año 55 antes de Cristo.

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0 (from 0 votes)
Share

No hay Comentarios

La unión hace la fuerza

No infravaloréis lo que pueden conseguir las personas cuando aúnan esfuerzos.

Barack Obama

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0 (from 0 votes)
Share

No hay Comentarios